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Música Clásica y ópera de Classissima

Johannes Brahms

viernes 22 de mayo de 2015


Ópera Perú

13 de mayo

Sarah Chang por primera vez en Lima

Ópera Perú© SarahChang.com(TQ) Una de las más grandes y famosas violinistas del mundo, Sarah Chang, ofrecerá un primera presentación en nuestro país el 25 de Junio en el Gran Teatro Nacional, gracias a TQ Producciones.El talento de Sarah Chang es sobrehumano y su musicalidad y técnica están a la par. Tal como señalara alguna vez una reseña que le dedicase el New York Times, “Sus dones se encuentran a un nivel tan alejado del resto que lo único que podemos hacer es contemplarla en total asombro”.Sigue a Ópera Perú en Facebook y Twitter.© SarahChang.comDesde su debut con la Filarmónica de Nueva York a los 8 años de edad, Sarah se ha presentado con las más importantes orquestas y más prestigiosos directores del mundo en una carrera que abarca más de dos décadas y que se encuentra repleta de reconocimientos, como el haber sido galardonada con el Premio de la Academia Chigiana Musicale Internazionale en Italia, el Premio “Avery Fisher”, el premio "Artista Joven del Año" de Gramophone, el premio "Echo" Schallplattenpreis de Alemania, y alzarse como la artista "Revelación del Año" en los Premios Internacionales de Música Clásica en Londres y Corea.Además en 2004 se convirtió en la persona más joven en recibir del Salón de la Fama el premio “Hollywood Bowl”, en 2005 la Universidad de Yale le dedica una silla en Sprague Hall, en 2008 es nombrada “Joven Líder Global” por el Foro Económico Mundial (FEM) por sus logros profesionales y compromiso con la sociedad y desde el 2011 es Embajadora Artística de la Embajada de los Estados Unidos a nivel mundial.Descubre: Sarah Chang en sus primeros Años© SarahChang.comDurante el pasado 2014 y en el presente año ha estado en giras que la han llevado por Reino Unido y los EE.UU. con la Orquesta Sinfónica de Londres, Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, Orquesta Sinfónica Nacional (Washington), Royal Philharmonic Orchestra, la Orquesta Sinfónica Pittsburgh y la Orquesta Sinfónica de Detroit.Junto a su violín Guarneri del Gesù de 1717, ha realizado grabaciones para EMI Classics que incluyen el concierto para violín de Brahms y el concierto para violín de Bruch con Kurt Masur y la Orquesta Filarmónica de Dresdner. Su grabación de las Cuatro Estaciones de Vivaldi en el 2007 atrajo elogios internacionales. También ha grabado el concierto No. 1 de Prokofiev y el concierto No.1 de Shostakovich en vivo con la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la batuta de Sir Simon Rattle y el concierto de Dvorak con la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la batuta de Sir Colin Davis, entre muchos otros.En nuestro país podremos verla y escucharla este jueves 25 de junio en el Gran Teatro Nacional a las 8.30pm, donde exhibirá todo su arte acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, dirigida por Pablo Sabat. Las entradas para el concierto pueden encontrarse a la venta en TU ENTRADA de Plaza Vea y Vivanda.SARAH CHANG y la Orquesta Sinfonica Nacional JuvenilPablo Sabat, director.Jueves 25 de Junio, 8:30 pm. Gran Teatro NacionalPROGRAMAMAURICE RAVELLe Tombeau de CouperinSERGEI PROKOFIEVSinfonía No. 1 en re mayor, Op. 25, “Clásica”MAX BRUCHConcierto para violín y orquesta No. 1 en sol menor, Op. 26MAURICE RAVELTzigane, Rapsodia de concierto para violín y orquesta, M. 76

Ópera Perú

11 de mayo

Salzburg Chamber Soloists este 16 de mayo

Dfusión SFL(Difusión SFL) Continuando con su Temporada de Abono 2015, la centenaria Sociedad Filarmónica de Lima presenta este sábado 16 de mayo en el Auditorio Santa Úrsula a la agrupación Salzburg Chamber Soloists, que llegará acompañada del pianista Andreas Klein como solista. El programa que ofrecerá es el siguiente: Adagio y fuga para cuerdas en do menor, KV. 546 de W.A. Mozart, Concierto para piano N° 4 de L. van Beethoven; Preludio de la ópera Tristán e Isolda, de R. Wagner en un arreglo para cuerdas por S. Gürtler; y Noche transfigurada Op. 4, de A. Schöenberg.Sigue a Ópera Perú en Facebook y Twitter. Salzburg Chamber Soloists En 1991, el violinista Lavard Skou-Larsen y un grupo de músicos colegas decidieron formar un ensamble inusual, cuyo objetivo era interpretar música de cámara orquestal con la libertad que caracteriza a los solistas. Su inspiración fue el inolvidable Sandor Végh, cuyo carisma ha sido una considerablemente influencia para muchos miembros del grupo.Ya en su primer año de existencia, la orquesta realizó su primera gira por los Estados Unidos y Canadá, y gracias a su éxito surgieron invitaciones para numerosos conciertos con celebridades como Boris Belkin, Mischa Maisky, Michel Dalberto, Rodolfo Bonucci, Jean-Bernard Pommier, Giora Feidman y Alexander Lonquich. Otro gran suceso fue la participación de la orquesta en La Folle Journée Mozart en Nantes (Francia), en 1995. Desde entonces, se han presentado en el Concertgebouw; la Philharmonie de Berlín; el Théatre des Champs-Elysées, París; la Tonhalle de Zurich; el Teatro Municipal de Río de Janeiro; Teatro Colón, y otras importantes salas de concierto.Los Salzburg Chamber Soloists suelen presentarse regularmente en numerosos festivales, entre ellos el de la Academia Chigiana de Siena; el Turku Musikfestival de Finlandia; el Festival Mozart en Würzburg; el Schubertiade de Roskilde; el MIDEM de Cannes; y el Salzburger Kulturtage.En Enero de 2002 el grupo realizó una gira por Alemania junto a la actriz Senta Berger, interpretando Las 8 estaciones de Antonio Vivaldi y Astor Piazzolla. Un especial suceso en el año 2003 consistió en una gira por Alemania junto a Giora Feidman, interpretando klezmer judío junto a tango argentino.En el 2006, celebrando el aniversario de los 250 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart, la orquesta realizó 17 conciertos en Salzburgo en el prestigioso Grosser Saal des Mozarteums.Desde el 2008 la orquesta toca regularmente en el concierto de apertura de la Academia Internacional de Verano del Mozarteum/Salzburgo, en calidad de orquesta residente.En el 2013 debutaron en Nueva York en el Metropolitan Theater. Para la temporada 2014/15 actuarán como ensamble de música de cámara oficial en el ciclo de conciertos "Resonancia" de Le Havre, Francia. Andreas Klein, pianoEl pianista de origen alemán Andreas Klein se ha distinguido como un artista dinámico y convincente, gracias a su dominio de una amplia gama de colores tonales e imaginativas interpretaciones. El New York Times se ha referido a Klein como "Un artista fascinante… hace que los silencios suenen como música".La carrera de Andreas Klein como solista lo ha llevado a los lugares más prestigiosos del mundo, desde el Wigmore Hall de Londres, la Filarmónica de Berlín, el Carnegie Hall de Nueva York y el Alice Tully Hall, al Kennedy Center de Washington DC. Se ha ganado elogios de la crítica por sus actuaciones en ciudades como Berlín, Roma, Milán, Berna, Leipzig, Dresde, Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Washington DC y la Ciudad de México.Su repertorio incluye todos los conciertos de Mozart y Beethoven. Asimismo, ha colaborado con algunos de los mejores conjuntos de la actualidad. Durante el año del Aniversario de Mozart, realizó el Concierto de Mozart KV 415 con la orquesta de cámara Salzburg Chamber Soloists a lo largo de todo Estados Unidos. El Washington Post escribió "el articulado y fluido pianismo del inteligente solista Andreas Klein conjugó bellamente con el sonido de la orquesta en esta obra cristalina" en respuesta a su actuación en el Kennedy Center junto a la orquesta de cámara Festival Strings Lucerne.En el 2009, se unió nuevamente a la agrupación Salzburg Chamber Soloists en una conmovedora interpretación de la versión para cuerdas del Concierto para Piano Nº 4 de Beethoven. Klein interpretó el mismo concierto junto al Kammerakademie Neuss, en Düsseldorf y recientemente se unió al Cuarteto Casals interpretando el Quinteto para piano de Schumann en las principales ciudades de Estados Unidos.Las grabaciones de sus discos han recibido grandes elogios de la crítica, de directores y presentadores por igual. El Deutschland Sender y la radio DS Kultur registraron y conservaron sus interpretaciones de obras de Busoni, Ginastera, y Stravinski para sus archivos.Andreas Klein se graduó en la Escuela Juilliard y complementó sus estudios con el legendario Claudio Arrau y Nikita Magaloff. Copias de su disertación sobre los Estudios de Chopin se encuentran en las bibliotecas de la Sociedad Chopiniana de Viena y Leipzig, y descargables en la Biblioteca de la Universidad de Rice.  ProgramaW.A. MOZART (1756 – 1791)Adagio y fuga para cuerdas en do menor, KV. 546 L.VAN BEETHOVEN (1770 – 1827)Concierto para piano N° 4  (arreglo para cuerdas por S. Gürtler)RICHARD WAGNER (1813 – 1883)Introducción de Tristán und Isolde A. SCHÖNBERG (1874 - 1951)Noche transfigurada Op. 4Notas al ProgramaWolfgang Amadeus Mozart  (1756 – 1791)Wolfgang Amadeus Mozart nació en Salzburgo, Austria, el 27 de enero de 1756. Fue el hijo menor de Ana María Pertl y de Leopold Mozart, un músico que prestaba servicios en la corte del Príncipe-arzobispo de Salzburgo. Desde muy niño, Wolfgang mostró su condición de genio musical pues era capaz de interpretar obras leídas a primera vista, de improvisar y de componer. Consciente de que su hijo era un niño prodigio, Leopold lo llevó de gira por diversas ciudades europeas en las que Wolfgang impresionó a los aristócratas por su habilidad para tocar el clavecín y otros instrumentos. Sus presentaciones públicas empezaron con un concierto en la Universidad de Salzburgo realizado en setiembre de 1761, es decir, cuando tenía cinco años de edad. En enero de 1762, pocas semanas antes de cumplir los seis años, Wolfgang se presentó con su hermana Nannerl en Múnich ante el príncipe elector de Baviera. Unos meses después (setiembre de 1762), toda la familia emprendió un viaje más largo que la llevó a Passau, Linz, Viena y Bratislava. En Viena los hermanos Mozart tocaron para la emperatriz María Teresa y alcanzaron un éxito notable en diversos salones aristocráticos. Los viajes continuaron en los años siguientes pues Leopold supo sacar el máximo provecho de las presentaciones de sus hijos. Múnich, Augsburgo, Mannheim, Maguncia, Frankfurt, Coblenza, Aquisgrán fueron ciudades visitadas por los Mozart, cuyos pobladores tuvieron el privilegio de escuchar a los precoces y talentosos músicos que se dirigían a París. El éxito en Francia fue notable: pasaron dos semanas en Versalles, donde tocaron para Luis XV en varias oportunidades. En París, el niño Wolfgang publicó cuatro sonatas para clave. Se trataba del caso insólito de un compositor que a tan temprana edad (siete años, dice el texto de la publicación de las sonatas) viera impresas obras suyas (eran las obras K. 6,7, 8 y 9).Los éxitos continuaron en Londres con conciertos ante el rey Jorge III y la reina Sophie Charlotte, conocedores y amantes de la música, y con difíciles pruebas musicales a las que se sometió Wolfgang, quien las venció con solvencia inexplicable en un niño. Por aquellos tiempos, el joven músico inició la creación de sinfonías y obras vocales. Después de haber pasado quince meses en Londres, los Mozart fueron a los Países Bajos, donde también permanecieron varios meses. Volvieron a París y luego emprendieron el lento regreso a Salzburgo, ciudad a la que llegaron a fines de noviembre de 1766, tras haber estado en Dijon, Lyon, Ginebra, Lausana, Berna, Zúrich, Augsburgo y Múnich. El viaje había tomado más de tres años, durante los cuales el niño Wolfgang había ampliado sus horizontes vitales y musicales. Si bien su padre fue su único maestro, el contacto con artistas de otros lugares resultó muy provechoso para el niño, quien empezó a forjarse una voz propia en el terreno de la composición. En la estancia en Londres había conocido a Johann Christian Bach, de quien recibió una fuerte impresión e influencia. Los tres viajes que posteriormente realizó a Italia dejaron en él nuevas enseñanzas. Muy útiles le fueron los contactos con Sammartini y, en especial, el Padre Martini, con el cual trabajó el contrapunto. El interés del joven Mozart por la ópera se acrecentó por esa época y obras suyas de ese género se estrenaron con éxito en Milán en 1771 (Ascanio en Alba) y en 1772 (Lucio Silla).En 1773, de vuelta a Salzburgo, empezó Wolfgang Mozart a trabajar en la corte del nuevo Príncipe-arzobispo, Hieronymus von Colloredo, con el cual nunca mantuvo relaciones muy armoniosas. Nuevos viajes lo llevaron a Múnich, Viena, Augsburgo y Mannheim, ciudades en las que se sentía libre de su tiránico empleador de Salzburgo. En 1778 se dirigió a París cargado de esperanza en compañía de su madre. Sin embargo, esta murió sorpresivamente, lo que sumió a Wolfgang en una crisis seria ahondada por la indiferencia de quienes de niño lo habían tratado con tanta benevolencia. Vuelto a Salzburgo en 1789, obtuvo el puesto de organista de la corte de su antiguo amo. Pronto las tensiones se agudizaron tanto, que el joven músico decidió trasladarse a Viena (1781).En 1782, sin el consentimiento de su padre, quien había desempeñado por años un papel importante en el rumbo de la vida de Wolfgang, este se casó en Viena con Constanze Weber. Dos años después, encontró en el movimiento francmasónico la acogida de la que no había disfrutado durante los años de profundo aislamiento en el que se encontraba como artista, según ha hecho notar Alfred Einstein en su famoso libro sobre Mozart.[1]En los años siguientes, a pesar de la creación de grandes obras maestras, algunas de las cuales lograron impresionante acogida, como las óperas Las Bodas de Fígaro y Don Giovanni, en sus estrenos en 1786 y 1787 en la generosa ciudad de Praga, la vida de Mozart se volvió difícil. Una economía precaria y una salud cada vez más deteriorada lo hicieron padecer intensamente hasta el momento de su muerte, la que se produjo en Viena en la noche del 4 al 5 de diciembre de 1791, cuando este genio contaba con solo 35 años.Aunque su vida fue breve, la obra de Mozart es amplísima y abarca una gran variedad de géneros: óperas, música sacra, sinfonías, conciertos para instrumento solista y acompañamiento de orquesta, abundante música de cámara, obras corales, canciones, etc.El Adagio y fuga para cuerdas en do menor (K.546) data de junio de 1788. Previamente, a fines de 1783, Mozart había compuesto una versión de esa fuga para ser interpretada en dos pianos, la cual figura con el número 426 en el catálogo Köchel. El autor la transcribió para cuarteto de cuerdas y le añadió un adagio a modo de preludio que anticipa y destaca el carácter trágico de toda la obra.Desde niño, Mozart se había educado en el contrapunto y lo había usado con habilidad en diversas composiciones; sin embargo, fue su amistad con el Barón van Swieten la que le permitió conocer las grandes obras de J.S. Bach y G. F. Haendel. El referido noble poseía una rica biblioteca donde se conservaban manuscritos de esos importantes compositores, y a la cual Mozart tuvo acceso cuando contaba con 26 años de edad. El estudio de las obras de esos dos grandes compositores barrocos alemanes enriqueció notablemente al joven músico de Salzburgo.El Adagio, en ritmo de 3/4, se despliega a lo largo de 52 compases en los que las notas en staccato, el ritmo y las alternancias entre matices piano y forte crean una cierta tensión y generan un clima de expectativa. Riqueza cromática y osadas modulaciones otorgan a esta intensa pieza un carácter muy especial. Después de un calderón, y sin solución de continuidad, se presenta la extraordinaria fuga a cuatro voces, la que, salvo detalles mínimos repite a la compuesta para dos pianos en 1783. Esta pieza de gran complejidad abarca 119 compases en ritmo de 4/4 y tempo Allegro. Su estilo es severo y el tema a partir del cual está construida encierra elementos cromáticos abundantes. En esta fuga, según Adélaïde de Place, Mozart emplea “con un arte particularmente acabado los procedimientos de la disminución y de la inversión”.[2] Ella se refiere a los recursos que usa el compositor para presentar en ciertos pasajes el tema (sujeto) a partir del cual elabora la extraordinaria arquitectura de esta fuga. Cabe destacar que la interpretación de esta obra por un conjunto orquestal más grande que un cuarteto de cuerdas permite apreciar en ella una peculiar y bella riqueza sonora.La fuga se inicia con la presentación del tema en los instrumentos más graves (violonchelos y contrabajos), luego toman el tema, sucesivamente, grupos de instrumentos con registro menos grave (violas), instrumentos más agudos (violines segundos y finalmente primeros violines). Después de una compleja construcción, hacia el final la pieza se vuelve especialmente intensa y culmina con potentes acordes en dinámica fortissimo.Ludwig van Beethoven (1770 – 1827)Ludwig van Beethoven nació en Bonn el 16 de diciembre de 1770. Desde niño manifestó una notable disposición para la música. Debido a ello, el padre, tenor de la corte obsesionado por el ejemplo de Mozart, quiso hacer de él un prodigio, por lo cual lo obligó a estudiar sin consideración. En 1778 lo presentó en Colonia en un concierto de piano y en 1781 lo llevó en una gira de conciertos por Holanda, la que fue un fracaso. Beethoven recibió lecciones de Pfeiffer, van der  Eeden, Rovantino, Koch y Zeese. Neefe lo hizo estudiar elClave bien temperado de J.S. Bach, y las sonatas de Karl Philipp Emmanuel Bach y de Muzio Clementi.En el invierno de 1786 estuvo en Viena, donde conoció a Mozart, quien le dio algunas clases y comentó: «Escuchen a este joven; no lo pierdan de vista que alguna vez hará ruido en el mundo». La enfermedad de su madre lo hizo volver a Bonn, donde ella murió en 1787. Obligado a hacerse cargo de sus hermanos, se vio en la necesidad de pedir el retiro de su padre y que se le entregara la pensión correspondiente para que no fuese despilfarrada. Las penas y sufrimientos que pasó fueron considerables. Sin embargo, encontró un generoso consuelo en la familia Breuning, y llegó a sentir un afecto especial por la gentil Eleonora, a quien dio clases de música a cambio de conocimientos de literatura. Ella se casaría más tarde con el Dr. Wegeler, y Beethoven mantuvo con ellos una estrecha amistad durante toda su vida. Asimismo, halló un decidido protector en el conde Waldstein, hombre de gran cultura y pianista distinguido, que había ido a residir a Bonn por razones políticas; este personaje, después de haber oído a Beethoven, lo proclamó como el heredero legítimo de Mozart y Haydn y lo ayudó eficazmente para que pudiera radicarse en Viena recomendándolo para que se abriese camino.En 1792 Beethoven dejó Bonn, ciudad que nunca olvidaría. Llegó a Viena en noviembre con gran número de obras, la primera de ellas escrita a los diez años, y las publicó más tarde, después de haberlas revisado o refundido en otras que compuso en esa ciudad. Las recomendaciones que traía le abrieron los salones aristocráticos. Recibió clases de Haydn, Schneck, Salieri, Schuppanzigh, Albrechtsberger y Aloys Föster. Su primer concierto como pianista lo dio el 30 de marzo de 1795; pero su presentación ante el gran público con sonado éxito se concretó el 2 de abril de 1800. La gloria parecía sonreírle; sin embargo, ya había experimentado los síntomas de su penosa enfermedad, la sordera, desde 1796. A todos los sufrimientos que había soportado, se añadía ahora la tortura física y psicológica de ir perdiendo el sentido más necesario para su profesión. No obstante, su carrera como prolífico compositor comenzó a afianzarse y ya en esa época los rasgos de su carácter estaban bien definidos. Su sensibilidad se manifiesta en exaltados impulsos de fuerza, de alegría, de tristeza y de profunda melancolía, que arrancan del corazón y que hacen vibrar las cuerdas de sus semejantes.Beethoven compuso cinco conciertos para piano y orquesta, los cuales corresponden a los números de opus 15, 19,37, 58 y 73. El cuarto de ellos, el opus 58, en sol mayor, fue escrito entre 1805 y 1806 e interpretado por primera vez públicamente el 22 de diciembre de 1808 en Viena en una función cuyo programa incluía la Quinta y la Sexta Sinfonías del mismo compositor.El Concierto N° 4 consta de tres movimientos. El primero de ellos, Allegro moderato en compás de 4/4 y tonalidad de sol mayor, se inicia originalmente con una intervención del instrumento solista en dinámica piano y con carácter dolce que se extiende por cinco compases. Después de esta breve intervención, pasa el tema a la orquesta, la que lo amplifica notablemente y luego lo lleva gradualmente a dinámicas forte y  fortissimo. La orquesta presenta después un hermoso segundo tema. Varias ideas secundarias van apareciendo. El piano se encargará de aprovecharlas transformándolas constantemente en su primera intervención larga, la cual está cargada de riqueza musical. Según M. Mila, “… el piano, que tras de los compases iniciales, puestos al principio, casi como un epígrafe, había callado ante la orquesta, comienza su desarrollo, en una de las más prodigiosas manifestaciones de fantasía musical, toda ella poéticamente conmovida, que se conocen. La entonación general sigue siendo la de una beatitud suave, como embriagada de sí misma, unas veces vibrando en un canto desplegado, ora rebosante de figuras de júbilo vivísimo, otras veces dirigiéndose con rápidos pasajes de carácter rapsódico y otras hallando encantadas sonoridades, que ya encierran en germen los elementos poéticos del virtuosismo pianístico de Liszt”.[3]El segundo movimiento, Andante con moto, está compuesto en la tonalidad de mi menor y en compás de 2/4. En esta pieza tan intensa, contrastan las intervenciones alternadas de la orquesta y del solista. Empieza la orquesta en dinámica forte interpretando acordes en staccato que encierran un carácter imperioso. En el quinto compás calla la orquesta; en el sexto, el piano solo en dinámica pianissimo, con entonación molto cantabile y toque ligado, canta una melodía tierna de aire suplicante. El contraste es total: a la fuerza de la orquesta se opone la dulzura del piano. Después de una decena de alternancias entre el poder orquestal y la súplica del piano, este se suelta en la entonación de una hermosa línea melódica no interrumpida por la orquesta. Tres trinos sucesivos sobre fasostenido, la y do interpretados con incremento de la intensidad inician una intensa cadenza que finalmente regresa a la dinámica pianissimo. La orquesta vuelve a sonar, pero ahora muy breve y tenuemente. En los últimos dos compases se escuchan en la orquesta tres acordes de la tonalidad de mi menor, al último de los cuales se superpone un arpegio del piano suplicante.Sin solución de continuidad, sigue el tercer movimiento, un Rondó, en tempo vivace, compás de 2/4 y tonalidad de sol mayor. Esta pieza vivaz introduce una atmósfera que contrasta con el dramatismo del movimiento precedente. Su arquitectura sigue el modelo de construcción A-B-A-B-A-B. Cabe destacar que el empleo de arpegios quebrados, de abundantes pasajes en semicorcheas, de trinos dobles y trinos triples otorgan un carácter muy brillante al movimiento final de este concierto, el cual concluye con una vibrante coda rica en matices dinámicos: en los últimos 19 compases se transita de pasajes de arpegios en tresillos interpretados en dinámicapianissimo hacia el fortissimo final, en el que se afirma con júbilo la tonalidad de sol mayor.Richard Wagner (1813 – 1883)Richard Wagner nació el 22 de mayo de 1813, en Leipzig. Su padre, Karl Friedrich Wilhelm Wagner, murió seis meses después del nacimiento del futuro gran músico. En 1814 su madre, Johanna Pätz, se trasladó a Dresde y se casó con el pintor retratista Ludwig Geyer, quien falleció en 1821.El inquieto joven Richard realizó estudios en la Kreuzschule de Dresde desde 1822. Por aquella época entró en contacto con las obras de los antiguos hombres de letras griegos. En 1824 inició estudios de piano, pero su campo de interés ya era la ópera: entonces se mostraba entusiasta admirador de la obra de Weber. Cuando su familia dejó la ciudad de Dresde (1826), él permaneció en esa ciudad, descuidó los estudios y se concentró en la creación de una tragedia (Leubald), obra que completó en 1828 en Leipzig, ciudad a la que había ido para reunirse con su familia. A partir de entonces, atraído por la música de Beethoven, intenta la composición musical. En los años siguientes realiza estudios de violín, teoría, armonía y contrapunto, y completa diversas obras cortas. En 1832 compone su Sinfonía en do mayor, dos oberturas y otros trabajos musicales, y empieza a escribir libretos para óperas pues pensaba que solo podría componer música para sus propios libretos.Luego vinieron estancias en Wurzburg (1833) y en Magdeburgo (1834), donde asumió el cargo de director de orquesta y conoció a Minna Planer, con quien inició una relación sentimental que lo llevó al matrimonio el 24 de noviembre de 1836. Las dificultades económicas obligaron a la pareja a tomar la decisión de abandonar Magdeburgo y a trasladarse a Königsberg y luego a Riga. En 1838, Wagner empezó la creación de Rienzi, una gran ópera, pensando en presentarla en una importante plaza como París. Después de pasar por Londres, el 20 de agosto de 1839, él y Minna llegaron a Francia. En París, Wagner conoció a un grupo importante de artistas entre los que se encontraban Hector Berlioz y Franz Liszt. Este último acogió al compositor alemán e influyó positivamente en la vida y la obra de Wagner.Un nuevo viaje, en 1842, llevó a Richard y Minna de regreso a Alemania. El 20 de octubre se estrenó en Dresde, con rotundo éxito, la ópera Rienzi: había nacido un gran músico para el público. Los años siguientes fueron muy productivos, pero la participación de Wagner, en 1849, en movimientos políticos revolucionarios al lado de M. Bakunin, lo llevó al destierro. Weimar, donde se encontraba su amigo Franz Liszt, París y Zúrich, fueron los lugares donde encontró refugio. Su prestigio como compositor por aquellos tiempos fue creciendo y los éxitos se sucedieron en diferentes teatros de Europa.Sin embargo, no faltaron en la vida de Wagner los momentos de dificultad económica y las situaciones conflictivas en el aspecto sentimental: la separación de Minna, su peculiar amistad con la esposa de Otto Wesendonk, y el romance con Cosima Liszt, joven hija de Franz y esposa del director de orquesta Hans von Bülow, discípulo de Liszt.El rey Luis II de Baviera, entusiasmado con la obra de Wagner, lo apoyó económicamente y secundó los proyectos del compositor, lo que generó al soberano dificultades políticas dentro de su reino.En 1882 estrenó su ópera Parsifal cuando su salud estaba muy deteriorada. El 13 de febrero de 1883 falleció en Venecia por una enfermedad del corazón que arrastraba desde tiempo atrás.Wagner fue autor de una notable cantidad de óperas importantes por su calidad y por la influencia que ejercieron en el curso posterior de ese género; pero también creó obras orquestales, música coral, canciones, piezas para piano y algunas otras para diferentes instrumentos. Asimismo, realizó arreglos, revisiones, o transcripciones de creaciones de Beethoven, Donizetti, Gluck, Halévy, Mozart, Palestrina y Rossini. Además, destacó como director de orquesta y como escritor, pues publicó decenas de ensayos y textos de variados géneros, algunos de ellos de carácter polémico.Los intereses artísticos de Wagner eran tan amplios, que incluso intervino en la concepción del Teatro de Bayreuth, lugar ideado especialmente para la representación de sus óperas que fue construido con diversos aportes, entre ellos los muy generosos del excéntrico rey Luis II de Baviera.La ópera Tristán e Isolda, una de las obras maestras del género, inspirada en una leyenda celta, se estrenó en Múnich el 10 de junio de 1865, en el Teatro de la Corte. Esta obra, que había sido compuesta entre 1857 y 1859, ejerció gran influencia en los compositores de las generaciones siguientes ya que percibieron en ella el inicio de un lenguaje musical que abandonaba la armonía tradicional. El Preludio de esta ópera, pleno de un lenguaje basado en el empleo de armonías tensas, cromatismos insistentes, un tejido polifónico y variadas modulaciones, es muy complejo y original. Desde el punto de vista de la forma musical, está construido con gran libertad. Durante el desenvolvimiento de la pieza se pueden apreciar continuos contrastes de temas, tonalidades, matices, dinámicas y ritmos que sugieren o expresan los más variados sentimientos que puede vivir el ser humano en la experiencia del amor, desde el apasionamiento desbordado hasta la serenidad. Sebastian Gürtler  es autor de tres arreglos del Preludio de Tristán e Isolda, uno de ellos para orquesta de cuerdas.ARNOLD SCHÖNBERG (1874 - 1951)A. Schönberg nació en Viena el 13 de setiembre de 1874 en el seno de una familia de origen judío. Fue uno de los pioneros de la composición atonal y creador de la revolucionaria técnica del dodecafonismo, predecesora del serialismo. Desde niño interpretaba el violín. Curiosamente este importante creador, que ejerció gran influencia en la música del siglo XX, fue en la práctica un compositor autodidacta. La única enseñanza formal que recibió fue la de Alexander von Zemlinsky, quien le dio algunas clases de contrapunto. Alcanzó una técnica impecable gracias al estudio de los grandes maestros, desde Bach hasta Mahler, quien se convertiría en su protector y admirador. Su primera obra maestra fue el sexteto para cuerdas titulado Noche transfigurada (1899), en el que unió las tendencias programáticas de Brahms y Wagner. La cantata Gurrelieder (1900-11) y el poema sinfónicoPelleas y Melisande (1903) se enmarcaron en un estilo propio del romanticismo tardío. En su Primer cuarteto para cuerdas (1905) mostró una intensidad expresiva más controlada. Una crisis personal y la tendencia hacia un mayor cromatismo lo llevaron a abandonar la tonalidad en algunas partes de su Segundo cuarteto para cuerdas (1908) y en Das Buch der hängenden Gärten (1909). Durante este período expresivo nació la Segunda Escuela de Viena, un grupo de compositores encabezado por Schönberg, entre los cuales se encontraban Alban Berg y Anton Webern. A ellos se los conocía como la Trinidad Vienesa. Al ver que los músicos empleaban una armonía en la que la disonancia no encontraba lugar, Schönberg creó el dodecafonismo, sistema de doce notas, a las que ordenó en una escala cromática especial. Estas tienen el mismo valor y no están sometidas a un centro tonal.Si bien en 1926 obtuvo el puesto de profesor en la Academia de Artes de Prusia, Berlín, en 1933 se vio obligado a emigrar a los Estados Unidos por el nazismo. Se dedicó a la enseñanza, a la aplicación y perfección de su técnica, y continuó su vasta producción musical, que comprende desde óperas, música orquestal, vocal, de solista y de cámara, hasta música religiosa. Falleció en Los Ángeles en 1951.La primera obra maestra y una de las más apasionadas de Schönberg fue concebida en tan solo tres semanas.Noche transfigurada Op.4 (1899) es un sexteto de cuerdas que constituye un poema sinfónico inspirado en el poema Mujer y mundo de Richard Dehmel. El mismo autor trabajó en 1917 una versión para orquesta de cuerdas que revisó en 1943. La obra comprende cinco secciones encadenadas que aluden a la relación de un hombre enamorado y una mujer que le confiesa que está esperando un hijo de otro hombre. La música no pretende narrar los hechos, sino comentar la situación emotiva de los personajes.La primera parte (muy lento) presenta en la tonalidad de re menor un paseo nocturno bajo la luz de la luna. La segunda (más animado) presenta un tema de marcado sabor dramático que corresponde a la confesión de la espera del hijo de otro hombre. Surge, entonces, un largo pasaje en el cual la mayor intensidad recae en el diálogo entre las cuerdas agudas y las graves. La tercera sección retoma brevemente el tema de introducción: es la espera de la reacción del hombre. Esta parte culmina simbólicamente en la alejada tonalidad de mi bemol menor. Luego de su primera reacción, en la cuarta sección, el hombre afirma que el amor que siente por su amada es tan grande, que está dispuesto a hacer de aquel niño su hijo. La obra se afirma en un luminoso remayor y las cuerdas susurran con sordina el segundo tema principal de la obra. En esta parte, en la que triunfa el amor, vuelve el primer tema, pero “transfigurado” por su tratamiento en modo mayor. La quinta sección corresponde a una extensa coda que cierra este himno a la naturaleza y el amor.(Textos de Carlos Gatti Murriel, Profesor del Departamento de Humanidades de la Universidad del Pacífico y del Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú).




Pablo, la música en Siana

7 de mayo

Alta costura musical

Miércoles 6 de mayo, 19:45 horas. Teatro Filarmónica: Concierto 1.924 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo. Dúo Gabriel Ureña (chelo), Sofiya Kagan (piano). Obras de Beethoven, Schumann y Rachmaninoff. No hay nada como la música en directo, única e irrepetible. El pasado miércoles asistía en Gijón al concierto de Gabriel y Sofiya casi con el mismo programa, pero el estado anímico de los intérpretes y del público siempre es distinto, la acústica, el piano, hasta el "rodaje" que supone volver a compartir unas partituras de por sí difíciles que demuestran la grandeza de unos jóvenes sobradamente preparados que continúan una formación sin fin. El Filarmónica se llenó de amigos, antiguos compañeros, estudiantes, seguidores, aficionados que siguen una trayectoria imparable. Algunos me dicen que si no canso con tanta música... ¡qué poco me conocen! y además presumo de seguir la carrera de muchos intérpretes desde sus primeros años, como es el caso de Gabriel, por lo que verles crecer en todos los terrenos aunque más viejo (lo de más sabio no creo) también me enorgullezco de ello. Llegado a casa y sin querer olvidarme nada, quiero empezar por la primera reflexión: tres compositores para los que el piano es seña de identidad, dominadores del mismo para el que han dejado obras únicas, también herramienta de trabajo camerístico y sinfónico, reducción a lo mínimo pero ampliación al infinito, y las obras de este miércoles no son las entendidas como un solista con acompañamiento sino un auténtico diálogo, esta vez con el cello. Por tanto Ureña y Kagan demostraron en cada partitura el sello de cada compositor desde esa visión conjunta, conocedores del trabajo ahí volcado y del siguiente, estudiosos de cada pentagrama y biografía porque sólo así se alcanza el siguiente peldaño de hacer música juntos, protagonismos compartidos y alternados, sonando rebosantes en sus respectivos instrumentos, poderosos e íntimos como si de terciopelo y seda se tratase, entendimiento mutuo por la doble tarea, introversión previa, individual, larga, meditada, ensayos, repasos... y extroversión posterior, hablada, interpretada en el mismo y único lenguaje universal de la música. Virtuosismo pianístico por parte de la moscovita, entendimiento con el cellista avilesino en las intenciones traducidas a fraseos, dinámicas, arcos, incluso respiraciones, emociones compartidas entre una orquesta de ochenta y ocho teclas al lado de la cuerda casi humana del cello, barítono o mezzo que exhuma música en cada frase, sonidos variados que buscan la fibra. La Sonata nº 3 en la mayor, op. 69 de Beethoven tiene la hechura clásica y con hilos y telas conocidos, pero el diseño será marca propia del de Bonn a partir de unos patrones heredados que conoce y trasciende más allá. El paralelismo con la moda viene muy bien para expresar los sentimientos que esconde esta partitura, colores alegres del Allegro, ma non troppo, toques vistosos del Scherzo, allegro molto con un corte actual para su época y sobre todo la sabia confección a partir de unas telas con tactos variados, seda y terciopelo para el Adagio cantabile-allegro vivace, melancólica suavidad y expresiva fortaleza, maravillosas combinaciones de ambos intérpretes en una pasarela única, un mismo cuerpo capaz de vestirse acorde al momento, un telar que sacó color y textura en el cello de Gabriel con la percha y complementos del piano de Sofiya. No importa si la Fantasie-Stücke op. 73 (Schumann) fue compuesta para clarinete y piano, el mismo vestido parece distinto según quién y cómo lo lleve, por lo que elegir un violín o un violonchelo dependerá del destino final. Entendidas las tres piezas como un lied, esa cercanía con la voz humana, puede que la de barítono, como el cello consigue una expresividad ideal ante el subrayado y protagonismo compartido con el piano. La letra está en los títulos que traducía en el anterior concierto: juego tímbrico de los dos instrumentos en un "arrebato de ternura" Zart un mit Ausbruck, dúo en estado puro con la melodía al vibrante y el piano meciendo esa poesía, Lebhaft leicht entre ambos protagonistas, "vivaz o liviano", fraseos articulados casi vocalmente, tensiones resueltas tras cada silencio, el arco de Gabriel expresividad en estado puro, más el Rasch und mit Feur "disparo con fuego", romanticismo desde el arrebato musical de ambos intérpretes, auténtica catarata sonora perfectamente encajada, conversación y mutua entrega, corta e intenso final encajado a la perfección. Me comentaba al final un músico y compañero de la OFil lo bien que vendría usar una tarima para el violonchelo que le habría dado esa amplificación necesaria para un mejor equilibrio dinámico con un piano poderoso como el de la rusa, por otra parte necesario en ambas obras, añadiendo incluso detalles técnicos que siempre me enriquecen y complementan mi personal visión. Para la segunda parte pienso que estos detalles hubiesen resultado diría que imprescindibles sin mermar el excelente resultado. Si en Gijón Brahms completaba la madurez de la forma sonata, el universo pianísitico del genial Rachmaninoff supone un salto abismal en los "patrones" románticos usados por sus predecesores, las combinaciones de colores y materiales le hacen inconfundible como si de los modistos para la élite pasásemos al "prêt à porter", la calidad llevada al gran público sin perder calidad para arrancar un cambio de siglo. La Sonata en sol menor, op. 19 (completada en 1901 y publicada un año después) parece claramente identificable con las melodías y juegos armónicos del compositor ruso que explotará especialmente en sus conciertos para piano tan utilizados en películas. Volvemos a disfrutar del telar musical, transparencias pianísticas de una Sofiya pletórica cual solista y un Gabriel orquestal dando presencia y prestancia desde el Lento, allegro moderato, alternando melodías de hilo dorado llenas de expresividad, sentimiento y gusto por parte de ambos. El Allegro scherzando permitió seguir admirando a una virtuosa Kagan a quien el vestido ruso diseñado por su compatriota le quedaba perfecto mientras Ureña ponía los detalles que diferencian la misma prenda en dos personas, todo un catálogo de recursos técnicos y expresivos en ambos instrumentistas, sonoridades algo apagadas en el cello, puede que así entendidas por el propio compositor. El Andante pareció recordarnos el calzado como parte indispensable de la indumentaria, pies en la tierra para tocar el cielo, antes del estampado y estampido brillante del Allegro mosso, de nuevo el sello genuino de Rachmaninov bien entendido por un dúo que también alcanza su propia identidad, todo el mundo del piano y orquesta reducido a su "mínima" expresión, la simbiosis perfecta para un lirismo desbordante en ambos intérpretes, solos y en conjunto, unos lentos románticos en el amplio sentido de la palabra, y los movimientos rápidos pletóricos, poderosos, sin pliegues porque llenaban de contenido un diseño hermoso de principio a fin. Muchas óperas y galas líricas ha interpretado Gabriel Ureña en su larga carrera (pese a su juventud), y me consta su admiración por nuestras voces más famosas, lo que unido a Saint-Säens como uno de los últimos grandes no ya en la ópera sino también para el cello, parecía consecuente elegir la voz de mezzo tal cual y "cantarla" junto a la orquesta hecha piano por Sofiya Kagan. El aria Mon coeur s’ouvre à ta voix del "Samson y Dalilla" (reciente todavía en nuestra memoria) fue el mejor regalo y un guiño operístico a los muchos aficionados y amigos que premiaron un concierto redondo. Jugando con las palabras, Gabriel la voz “celleste” con la “orquesta” de Sofiya. Aún seguirán camino juntos hasta octubre en el Palau de la Música de Barcelona, otro icono para los violonchelistas y músicos en general, donde este dúo seguirá asombrando. Ya esperamos con ganas otra visita a la tierra, cada concierto es único y la formación permanente un hecho irrenunciable para todos, más en la música que sigue haciéndoles crecer y podemos corroborar puntualmente. Que sea pronto...

Ópera Perú

1 de mayo

SFL presenta a Domenico Nordio

Difusión SFL(Difusión SFL) La Sociedad Filarmónica de Lima presenta al violinista Domenico Nordio y al pianista Nazzareno Carusi en un concierto que se llevará a cabo el martes 5 de mayo a las 7:45 p.m. en el Auditorio Santa Úrsula, como parte de su Temporada de Abono 2015. Sigue a Ópera Perú en Facebook y Twitter.El programa para esa noche es el siguiente comprende la Sonata para violín y piano, op. 100 y Scherzo en do menor (Sonata F.A.E) de Johannes Brahms, y la Sonata para violín y piano en mi bemol mayor, op. 18 de Richard Strauss. Domenico Nordio se ha presentado en las salas de conciertos de mayor prestigio del mundo, incluyendo el Carnegie Hall en Nueva York, Salle Pleyel en París, Teatro alla Scala en Milán, Barbican Centre en Londres y Suntory Hall en Tokio. Tiene una trayectoria de más de treinta años, y ha compartido escenario con las orquestas London Symphony, National de France, Orchestre de la Suisse Romande, Orchestra dell’Accademia di Santa Cecilia, SWR Sinfonieorchester Stuttgart, Moscow State Symphony, Orchestra Nazionale della RAI y ha trabajado con directores como Steinberg, Casadesus, Luisi, Karabtchevskij, Lazarev y Aykal. Recientemente ha ofrecido presentaciones en St. Petersburg Philharmonic Great Hall, Amsterdam Concertgebouw, Moscow Tchaikovsky Great Hall, Moscow International House of Music, Teatro Colón y Teatro Municipal de Río de Janeiro, entre otros escenarios. Por esta razón la Fundación Stradivari de Cremona lo ha seleccionado como testimonial para su proyecto «Friends of Stradivari», el cual incluye conciertos y recitales con los grandes violines de su colección (Stradivari, Amati, Guarneri y Bergonzi). Apreciado como solista y músico de cámara, Nordio participa en importantes festivales junto a Misha Maisky, Louis Lortie, Boris Belkin, Giovanni Bellucci, Mikhail Lidsky y Jeffrey Swann. Nordio es amante de la música contemporánea y muchos compositores le han dedicado sus obras maestras: Semini, Donatoni, Boccadoro, Dall’Ongaro y Molinelli. Nordio tiene un acuerdo exclusivo con el sello discográfico Sony Classical. Su más reciente lanzamiento es un disco que contiene el Concierto Gregoriano de Respighi y Tartiniana Seconda de Dallapiccola, con Muhai Tang y la Parma Toscanini Philharmonic (lanzado en 2013). Otro álbum, dedicado a los conciertos de Castelnuovo Tedesco y Casella y grabado con la Orchestra della Svizzera Italiana y Tito Ceccherini, fue lanzado en enero de 2015.Nordio nació en Venecia en 1971, fue alumno de Corrado Romano y Michèle Auclair y dio su primer recital a los diez años de edad. A los dieciséis años ganó el Viotti International Competition en Vercelli con el legendario Yehudy Menuhin como Presidente del Jurado. Después de sus logros en el Paris Thibaud Competition, ganó en 1988 el Eurovision Grand Prix, convirtiéndose en el único italiano que se ha hecho acreedor de este premio en la historia del concurso.Nazzareno Carusi ha compartido escenario con la Orquesta de Cámara de la Filarmónica de Berlín, el Cuarteto de Bellas Artes de Chicago y los Solisti del Teatro alla Scala de Milán, entre otros. Riccardo Muti lo ha descrito como “un pianista superlativo y un artista de primer orden”.  Ha ocupado el primer lugar en numerosos concursos nacionales e internacionales, como en Roma, París, Nueva York, y ha ganado el Premio Alexis Weissenberg en Engelberg (Suiza). Sus diálogos con el famoso crítico Vittorio Sgarbi ganaron en el 2011 el Premio Lunezia Recital Musical por el proyecto “Discurso de a dos”.ProgramaJ. BRAHMSSonata para violín y piano, op. 100Scherzo en do menor (Sonata F.A.E)R. STRAUSS Sonata para violín y piano en mi bemol mayor, op. 18 JOHANNES BRAHMS (1833 – 1897)Compositor alemán nacido en Hamburgo en 1833, fue maestro de música en la corte del príncipe Lippe, y en Viena ejerció como profesor de la Academia de Canto en 1862. Las obras de este célebre maestro de la época romántica han recibido el sello indeleble de la inmortalidad. En 1868 estrenó el Réquiem Alemán, partitura grandiosa que constituyó una revelación. Su herencia musical es fructífera e inigualable, por lo cual es reconocido como uno de los grandes pilares de la música germana junto con Bach y Beethoven. Entre la producción orquestal de Brahms son famosas las cuatro sinfonías y los conciertos que dedicó al piano y al violín. Fue, asimismo, un gran creador de música de cámara, para piano, para órgano y para canto. Llegó a escribir más de 200 lieder. La producción de música de cámara de Brahms cuenta con veinticuatro números de opus del total de ciento veintidós. Ocupa, así, un lugar comparable al que dedicó a la música para piano. Como esta, reviste un carácter confidencial y a veces hasta confesional, pero muestra un cuidado de la forma mucho más exigente y perfectamente clásico. La abundancia de ideas temáticas y la profusión de combinaciones armónicas, melódicas, rítmicas, ornamentales e incluso de color nutren extraordinarios desarrollos, así como inmensas codas, características propias de la obra de este compositor, que en el campo de la música de cámara ha encontrado un equilibrio particular entre inspiración y ciencia, como ha hecho notar Claude Rostand. Brahms pasó la última etapa de su vida en Viena, donde dejó de existir en 1897.Brahms compuso tres sonatas para violín y piano (op.78, op.100 y op.108), todas ellas obras de su madurez. La segunda, la op.100, escrita en la tonalidad de la mayor, data de 1886. Como fue creada en una localidad suiza ubicada a orillas del lago de Thun, a esta obra se la suele designar con el nombre de Thuner-sonate. Fue estrenada en Viena por el autor y el violinista Hellmesberger el 2 de diciembre del mencionado año. Esta gran creación consta de tres movimientos. El primero de ellos es un Allegro amabile en compás de 3/4 y en tonalidad de la mayor. Está construido en forma sonata de tres temas. El primer tema, presentado al comienzo por el piano, se extiende por más de cincuenta compases. En contraste con él, el tema segundo se inicia con un carácter más lírico, aunque pronto aparece un pasaje más marcadamente rítmico. El tercer tema, enérgico, cierra la larga parte de la exposición correspondiente a la forma sonata. En la sección correspondiente al desarrollopredomina el tercer tema presentado en la exposición, el cual se ve sometido a ricas transformaciones. La reexposición, que retoma los temas de la exposición, concluye con una larga coda de aire heroico en su tramo final.El segundo movimiento posee una estructura bastante compleja en la que se alternan episodios contrastantes. Un Andante tranquillo, en fa mayor y compás de 2/4, inicia la pieza cantando dulcemente un tema ligero del violín que luego toma el piano. Después el tempo se vuelve Vivace, el ritmo cambia a 3/4 y la tonalidad usada es la de re menor. El nuevo episodio encierra un aire de danza. A continuación vuelve el Andante, ahora en re mayor. El Vivace regresa como Vivace di più y con un mayor ímpetu. En un último episodio, el quinto, se emplean brevemente los dos elementos contrastantes.Allegretto grazioso (quasi Andante), en la mayor y compás de 2/2, es el tercer y último movimiento de la obra. Su forma de construcción evoca en algo a la del rondó. El tema que sirve de ritornelo tiene la apariencia de un lied compuesto por el propio Brahms. Después de diversos pasajes en los que en algún momento asoma la melancolía, a la cual se sobrepone el tema del tierno ritornelo, la pieza concluye con una breve coda de espíritu sereno.En octubre de 1853, a los veinte años, J. Brahms compuso un Scherzo en do menor, para integrar una composición colectiva para el ilustre violinista Josef Joachim. Los autores de los otros movimientos de la sonata fueron Albert Dietrich (compositor del Allegro inicial) y Robert Schumann (creador del Intermezzo y el Finale). A esa obra de cuatro movimientos se la conoce como Sonata F.A.E. porque Dietrich había construido el primer tema del Allegro a partir de las notas musicales F (fa), A (la), E (mi), que, a su vez, eran las letras iniciales de las tres palabras del lema de Joachim: Frei, aber einsam (Libre, pero solo). En una reunión de amigos, el 28 de octubre de ese año, los tres músicos entregaron el regalo al violinista. En 1906, al final de su vida, Joachim consideró que la única pieza de la referida sonata que merecía difundirse era el Scherzo que Brahms había elaborado. Años más tarde se encontró la obra completa, y en 1935 se publicó con los cuatro movimientos. RICHARD  STRAUSS (1864 – 1949) Richard Strauss nació en Múnich, Alemania, el 11 de junio de 1864. Era hijo de Franz Strauss, primer corno de la orquesta de la ópera de Múnich, emparentado por matrimonio con una rica familia de fabricantes de cerveza que patrocinaba las artes. Desde muy pequeño, incluso antes de que empezara a estudiar en el colegio, Richard mostró un gran interés por la música, lo que lo llevó a componer a los seis años Schneiderpolka para piano, y una canción navideña. En su familia había varios músicos, lo que favoreció a su temprana formación en la ruta trazada por los autores clásicos.En 1880 completó la elaboración de su Sinfonía en re menor, obra que escuchó interpretada públicamente cuando tenía 18 años. Durante su juventud decidió dejar los estudios universitarios para dedicarse por entero a la música, por lo que fue a Berlín en el invierno de 1883. Ahí recibió la invitación de Hans von Bülow para ser su sucesor como director de la orquesta de Meiningen en 1885. Su amigo Alexander Ritter, músico de orquesta 30 años mayor que Strauss, lo invitó a abandonar los moldes clásicos de creación musical y a seguir el ejemplo de autores como Berlioz, Liszt y Wagner. Su poema sinfónico Don Juan, compuesto en 1888, es una de las obras que lo distinguió como uno de los músicos más importantes del momento. Participó como asistente en el Festival de Bayreuth, así como también fue director del Teatro de la Ópera de Weimar en 1889. En 1894 contrajo matrimonio con Pauline de Ahna, cantante soprano, quien fue fuente de inspiración para muchas de sus obras. El reconocimiento de este compositor a nivel mundial fue aumentando al punto que llegó a ser nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de Heidelberg. Desde comienzos del siglo XX, se dedicó más a la ópera. Algunas de las obras más importantes de este género compuestas por aquella época son: Salomé (1905), Electra (1909), El caballero de la rosa(1911). Realizó giras por Sudamérica en 1920 y luego por los Estados Unidos. En una oportunidad estuvo de gira por Brasil y Argentina con la Orquesta Filarmónica de Viena. Falleció el 8 de setiembre de 1949, a los 85 años, en Garmisch.Además de compositor e intérprete, R. Strauss fue un importante director de orquesta que destacó por sus versiones cuidadas y su sobrio estilo de conducción.El catálogo de composiciones de Richard Strauss incluye un buen número de óperas (varias de ellas de gran calidad), un par de ballets, algunas sinfonías, varios poemas sinfónicos (género en el que destacó particularmente y con especial originalidad), otras obras orquestales, creaciones para coro, canciones con acompañamiento de orquesta, piezas para piano y una gran cantidad de obras para voz y piano.En el terreno de la música de cámara, Strauss creó pocas obras: un cuarteto de cuerdas (op.2) que data de la juventud del autor (1880); una sonata para violonchelo y piano (op.6) escrita en 1883, a los 19 años; un cuarteto para piano y cuerdas (op.13) de 1884; una sonata para violín y piano (op.18), compuesta entre 1887 y 1888. Ya muy avanzado el siglo XX, elaboró un sexteto de cuerdas que pertenece a la ópera Capricho, representada en 1942.La Sonata para violín y piano en mi bemol mayor (op.18) se estrenó en Múnich el 3 de octubre de 1888. En esa oportunidad, el compositor interpretó la parte del piano. Esta obra marca el fin de una etapa en el proceso creativo del autor. Los años de aprendizaje y de sujeción a una concepción clásica tradicional de la música de cámara ceden el paso a un período marcado por la creación de composiciones orquestales más originales, como Aus Italien y la primera versión del poema sinfónico Macbeth, ambas de 1887. En la sonata para violín y piano se pueden hallar huellas del lenguaje orquestal de tales partituras, según hace notar Francois-René Tranchefort.[i]La obra comprende tres movimientos. El primero es un Allegro ma non troppo en mi bemol mayor y compás de 4/4 que alterna con pasajes en 3/4. Es una pieza rica en melodías. En la exposición aparecen dos temas principales de carácter heroico (el segundo en la tonalidad de si bemol mayor) que se combinan con temas secundarios de apariencia más lírica. En la sección correspondiente al desarrollo de esta pieza afloran pasajes que revelan una particular habilidad en el uso de la polifonía.El segundo movimiento, Andante cantabile, en la bemol mayor y compás de 2/4, llamado Improvisación, es una encantadora y elegante pieza. Incluye una parte central tensa y agitada que evoca al acompañamiento del lied Erlkönig de F. Schubert. Acabada esta sección, vuelve la primera melodía con algunas variantes con cierto aire a lo Chopin. Cierra el movimiento unacoda cuyo tema se puede asociar al Adagio de la Sonata Patética de Beethoven, según Tranchefort.[ii]El movimiento final (tercero) se inicia en tempo Andante y compás de 6/8. Después de nueve sombríos compases, el tempo se vuelve Allegro y el compás cambia a 3/4. Con carácter enérgico y apasionado se inicia esta sección, en la cual las ideas secundarias no cumplen otra función que la de destacar el ímpetu del tema principal. En el tempestuoso desarrollo, el violín se sobrepone a la marejada creada por el piano. Ello genera un efecto orquestal. Una coda vibrante cierra brillantemente la obra.NOTA:El pianista Nazzareno Carusi sustituye a su compatriota Pietro de María anunciado originalmente, pero que por razones familiares debió cancelar su gira. Interpretarà el mismo programa.Por razones de feriado no laborable TELETICKET no atenderá en sus tiendas de Wong y Metro el día Martes 5 de mayo. Ese día sólo se habilatará la boletería del Auditorio Santa Ursula, desde las 4 p.m. exclusivamente para la venta de entradas de la Sociedad Filarmónica de Lima. Agradeceremos tomar sus precauciones y compre con anticipación su entrada.



Pablo, la música en Siana

30 de abril

Talento, tenacidad y trabajo

FOTO? @Daniel Mora (El Comercio)Miércoles 29 de abril, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Sociedad Filarmónica de Gijón, Concierto nº 1.566: Gabriel Ureña (violonchelo), Sofiya Kagan (piano). Obras de Beethoven, Schumann y Brahms. Exportamos talento desde España, que al menos recuperamos cuando nos visitan, jóvenes músicos preparados que con trabajo durante toda la vida que han elegido, ese que no se ve pero se aprecia cuando les escuchamos, a base de tenacidad y con todo el apoyo de los seres queridos, deciden marchar a continuar una formación con sus ídolos. Incorformista, trabajador y tenaz, así como mucho talento desde niño son algunos de los muchos calificativos que podría dedicar a Gabriel Ureña (Avilés, 1989), el chelista principal más joven de España que con 19 años ya estaba en la Oviedo Filarmonía. Desde ese atril continuó cada día una formación que nunca termina, la semilla de los Virtuosos de Moscú prendió rápido en este avilesino y siguió disfrutando desde el chelo con grandes directores, voces de ópera que triunfan en todo el mundo, escuchado a inconmensurables solistas hasta que decidió seguir a Natalia Gutman hasta Viena donde reside en la actualidad, contactando con una de sus pianistas, la joven moscovita Sofiya Kagan (Moscú, 1982) con la que vuelve a su tierra para tocar en las sociedades filarmónicas de Gijón y Oviedo, mostrando sus avances y descubriéndonos una colega que como él, también tiene una dilatada trayectoria pese a la juventud, madurez que las tres "T" alcanzan independientemente de los años: talento, tenacidad y trabajo. El programa que nos trajeron a Gijón es para dejar exhausto a cualquier intérprete, tres obras de tres grandes, romanticismo en estado puro espalda con espalda, compartiendo dificultades y grandezas entre piano y chelo, jugar y conjugar unas partituras exigentes para los dos intérpretes, protagonismo compartido, templar y contemplar la riqueza musical reducida a la música de cámara en estado puro, el dúo ideal para los compositores capaces de experimentar en formato cercano unas obras mayores "per se" con toda la grandeza exportable al mundo sinfónico. La Sonata nº 3 en la mayor, op. 69 (Beethoven) de 1808 es una auténtica delicia para el aficionado de las filarmónicas e imprescindible para los seguidores del genio de Bonn, obra con todos los detalles personales del compositor alemán que también emigró a Viena. El Allegro, ma non troppo me recordó el de la Sonata para violín y piano nº 1 en re mayor por motivos y hechura, inicio del cello solo pero posterior alternancia entre los solistas, pasajes conjuntos, el siempre necesario desarrollo lleno de adornos para lucimiento técnico sin olvidar la musicalidad que subyace en cada pasaje, y el derroche de claroscuros, tensiones resueltas que el dúo entendió a la perfección. El Scherzo, allegro molto central una broma musical tal como Beethoven las entiende, carácter burlesco desde un jugueteo que tiene el silencio plenamente integrado para sorprendernos con esa alegría que la plenitud creativa le daba. También el dúo entendió a la perfección el espíritu en un auténtico coqueteo entre piano y cello que desemboca en el Adagio cantabile - allegro vivace, remanso equívoco antes de la catarata expresiva final en una sonata pletórica en partitura y virtuosa ejecución. La Fantasie-Stücke op. 73 (Schumann) nos traslada en el tiempo cuarenta y un años, es de 1849 y toda una vida musical, el cello como barítono cantando con el piano tres lieder sin palabras, originalmente para clarinete, aunque ese paralelismo de timbres consiga hacer cantar cada cuerda en perfecta simbiosis con el piano, el género romántico donde Schumann también dejó huella, con un tratamiento instrumental casi sinfónico por el juego de timbres que logra sacar de los dos instrumentos, Zart un mit Ausbruck, dúo en estado puro, melodía al cello sudoroso y vibrante con el piano meciendo la poesía en estado puro, "arrebato de ternura", Lebhaft leicht diálogo entre los protagonistas, "vivaz o liviano", fraseos articulados en el mismo idioma, tensiones siempre resueltas tras cada silencio por breve que sea, con un arco por parte de Gabriel expresivo a más no poder, y Rasch und mit Feur, auténtico "disparo con fuego", arrebatos musicales por parte de ambos intérpretes, encajando los unísonos, contestándose una conversación de entrega mutua, como si estos jóvenes llevasen tocando juntos toda su vida, corta e intensa en un final encajado por ambos a la perfección. Placeres musicales del gran Robert. Sin apenas respiro el último paso, casi otros cuarenta años y larga vida romántica contra corriente, el año 1886 de la Sonata nº 2 en fa mayor, op. 99 (Brahms), la madurez de la forma en el mismo formato de dúo, nuevos caminos y más expresividad si cabe, cuatro movimientos que van más allá sin olvidar la raíz, avance vital para 80 años que en el siglo XIX darían para una auténtica (r)evolución, optando por mantener tradición desde la modernidad pero sobre todo el respeto por los mayores. Así se entiende esta sonata y así la interpretaron Ureña-Kagan, diálogos chispeantes donde las semicorcheas sonaron claras y precisas, alternancias y uniones desde un empaste y entendimiento musical de auténticos creadores que respetan y conocen todo el camino previo, enfrentados a una partitura dura de ejecución, de estudio y de interpretación en el amplio sentido de la palabra, leer entre líneas, sacar a flote motivos escondidos en una masa donde nada sobra en cada capítulo, esos registros graves en el cello, los pizzicati del segundo movimiento cargados de emoción contenida, el piano en octavas ligeras junto a las dobles cuerdas del cello, especialmente en el movimiento final, redondeando sonoridades, relatos independientes que forman un todo en esta obra de madurez personal, compositiva e interpretativa. Una maravilla poder disfrutarla desde esta juventud que derrocha ganas. Si hay una obra asociada especialmente y desde siempre al chelo es El cisne de "El carnaval de los animales" (Saint-Saëns), una delicadeza en el chelo de Gabriel con un acompañamiento pianístico sin sensación de reducir orquesta con una Sofiya perfecta vestimenta para una música danzada imaginariamente por una primera figura del ballet. España sigue siendo tierra de violonchelistas, con una generación que ha tomado el relevo de los grandes para deleite melómano. Así nos sentimos con esta propina, bailando como un regalo que agradecimos con salva de aplausos más que merecida para un concierto profundo que transmitió energía desde la juventud madura de dos intérpretes con mucho talento. La tenacidad y el trabajo van de la mano.

Pablo, la música en Siana

11 de abril

VigoroSO Perry

Viernes 10 de abril, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono 9, OSPA, Perry So (director). Obras de Schumann, G. Connesson y Brahms. Cada visita de Perry So al frente de nuestra orquesta es una inyección de vigor, alegría y magia, contagia vitalidad a cada partitura y conecta a la perfección con los músicos a los que eleva a la máxima categoría insuflando una confianza que siempre da como fruto conciertos plenos. El programa de este viernes tuvo tres momentos completos y una compleja unidad a pesar de las apariencias. La Obertura, Scherzo y Finale, op. 52 (1841) de Schumann fue casi una sinfonía incompleta, poquísimo escuchada y con todo el estilo plenamente romántico en el que nuestra orquesta brilla casi siempre, más cuando desde el podio se marca todo a la perfección dotando de sonoridades únicas a la formación asturiana. Cada sección rivaliza en calidad con las demás, lo que pone el listón altísimo, con la colocación "vienesa" que para estos repertorios pienso es la idónea. Las cuerdas graves de la Obertura llegan a todos y la rítmica estuvo clara con ese "abrazo" que envuelve todo, más en el Scherzo que con mano firme por parte del maestro So alcanzó ese vigor que parece inundarlo todo. El Finale estuvo tan claramente expuesto en el contrapunto inicial que daba gusto escuchar cómo pasaba de unos a otros hasta la coda homofónica potentísima. Escuchaba por vez primera Un rayo de luz en la era de la oscuridad (2005) del francés Guillaume Connesson (1970) que tras la conferencia previa de Alejandro G. Villalibre, autor de las notas al programa -enlazadas al inicio en los autores-, pareció más actual aún aunque en "Música y universo: el sonido del espacio" apenas se citó la obra pero sí las relaciones de siempre entre dos mundos desde los astrónomos, físicos filósofos, también músicos, sin olvidar cómo la imagen cinematográfica hace más creíble cualquier género o forma musical que en estado puro y sin ese apoyo podríamos calificar de infumable, pero no es el caso de esta otra "obertura" para una "Trilogía Cósmica". Si el propio compositor la describe como "música pastoral cósmica" el trabajo tímbrico y la orquestación van más allá de cualquier evocación aunque ayude a una mayor o mejor comprensión de la partitura. Orquesta con percusión abundante y tratamiento muy específico (como en los platos con arco), más arpa, piano, celesta y demás arsenal de viento tan del gusto de los contemporáneos pero tratada con maestría tanto en el desarrollo de las secciones como en la narrativa que Perry So tuvo clara, conocedor de la obra en Los Ángeles. La gradación dinámica hasta el oscuro silencio y posterior destello de luz casi cegadora se consiguió con un trabajo de todos los músicos volcados con una obra madura y cercana en el tiempo, destacando el oboe y el cello pero también el solo de trompa en la parte central y sobre todo el magisterio del director chino. Música agradable y fácil de escuchar sin excesos arbitrarios desde una concepción más allá de las descripciones que siempre ayudan. El auténtico protagonista sería Brahms y su Sinfonía nº 3 en fa mayor, op. 90, nada de "cenicienta" de su hermana Cuarta, capaz de emerger tras su escucha como la libertad orquestal desde la individualidad. Hay buenas versiones para una difícil elección que los melómanos atesoramos: Bernstein con la Filarmónica de Viena, Abbado con la Staatskapelle de Dresde, incluso Haitink y la Chamber Orchestra of Europe, sólo por dejar tres ejemplos distintos e igualmente hermosos (además de los enlazados anteriormente). Al final el maestro chino, pero de formación yanqui, elevaba la partitura ante las largas ovaciones que le obligaron a saludar repetidas ocasiones y compartiendo con los músicos una interpretación magistral. Sinfonía que hace protagonistas a cada uno de los atriles, exigente con todos los solistas y respuesta impecable por parte de ellos. De los metales: trompas seguras como nunca, ensambladas a la perfección, trombones poderosos y precisos, trompetas capaces de claroscuros increíbles. Las maderas en plena competencia por sonar con toda la musicalidad que el genio de Hamburgo pone en sus intervenciones: clarinetes exhultantes, oboes evocadores, flautas levantando vuelo, fagotes como violonchelos en ataques y fraseos. Los timbales contenidos pero presentes y exactos. Pero la cuerda merece un punto y aparte. No recuerdo una sonoridad tan vigorosa, clara, incisiva, presente como esta vez. El Allegro con brio marcó un antes y un después, el Andante recreó con el viento momentos irrepetibles, el conocido y versioneado Poco allegretto más cantable que nunca y el Allegro final una explosión de júbilo. Los cellos presentes, precisos y preciosos, como nunca, las violas protagonistas pocas veces con un sonido maduro, los contrabajos deleitándonos con cada nota, y los violines un auténtico acierto, contemplando los arcos alternando arriba y abajo para alcanzar el equilibrio dinámico deseado (como explicaba el maestro a OSPA TV), la tensión contrapuesta a la seda, presencia que en Brahms logra esos clímax que nada gustaron en su momento y ahora revolverían a muchos en sus sepulturas. Perry So dominador de la obra de cabo a rabo llevó a la OSPA a la cima sonora, intepretativa, volcados con el ímpetu y vigor joven de ideas claras que dieron como resultado un concierto realmente para grabarlo en nuestra memoria colectiva, intérpretes y público. Sólo queda mantener el grado de exigencia porque la demostración de gran capacidad que tiene nuestra orquesta no está nunca en entredicho y a este concierto nos referiremos cada vez que bajen un escalón por pequeño que sea. Enhorabuena a todos, el titular tenía que finalizar en So: explendoroSo, fabuloSo, maravilloSo, contagioSO... finalmente vigoroSO Perry.

Johannes Brahms
(1833 – 1897)

Johannes Brahms (7 de mayo de 1833 - 3 de abril de 1897) fue un pianista y compositor alemán de música clásica del Romanticismo. A Brahms se le considera el más clásico de los compositores románticos, manteniéndose fiel toda su vida al clasicismo romántico y conservador influenciado por Mozart, Haydn y en especial Beethoven. Fue posiblemente el mayor representante del círculo conservador en la “Guerra de los románticos”. Sus oponentes, los progresistas radicales de Weimar, estaban representados por Franz Liszt, los miembros de la posteriormente llamada Nueva Escuela Alemana, y por Richard Wagner. Nació en Alemania, donde su obra romántica, conservadora y con un clasicismo muy contenido no fue bien recibida. Debido a esto, en 1862 se autoexilió en Viena, donde creó lo mejor de su repertorio sinfónico y de conciertos para instrumentos solistas diversos. Las expresiones Las tres bes o La santa trinidad (frase acuñada por Hans von Bülow) se refieren a Bach, Beethoven y Brahms como tres de los mayores compositores de la historia de la música.



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